domingo, 16 de diciembre de 2012

La espiritualidad en la accion caritativa y social de la Iglesia (1ª parte)

BENEDICTO XVI Motu Proprio sobre el SERVICIO DE LA CARIDAD: Nueva carta apostólica en forma de ‘motu proprio’ de Benedicto XVI
«La naturaleza íntima de la Iglesia se expresa en una triple tarea: Anuncio de la Palabra de Dios (kerygma-martyria), celebración de los Sacramentos (leiturgia) y servicio de la caridad (diakonia). Son tareas que se implican mutuamente y no pueden separarse una de otra» (Carta enc. Deus caritas est, 25). El servicio de la caridad es también una dimensión constitutiva de la misión de la Iglesia y expresión irrenunciable de su propia esencia (cf. ibíd.); todos los fieles tienen el derecho y el deber de implicarse personalmente para vivir el mandamiento nuevo que Cristo nos dejó (cf. Jn 15, 12), brindando al hombre contemporáneo no sólo sustento material, sino también sosiego y cuidado del alma…”.

Diez claves para entenderla Acción Caritativa y social de la Iglesia. 





 

jueves, 13 de diciembre de 2012

JUEVES, II SEMANA DE ADVIENTO. EL AMOR DESEA VER A DIOS


Isaías 26,7-21

26:7 El camino del justo es rectitud; tú, que eres recto, pesas el camino del justo.
26:8 También en el camino de tus juicios, oh Jehová, te hemos esperado; tu nombre y tu memoria son el deseo de nuestra alma.
26:9 Con mi alma te he deseado en la noche, y en tanto que me dure el espíritu dentro de mí, madrugaré a buscarte; porque luego que hay juicios tuyos en la tierra, los moradores del mundo aprenden justicia.
26:10 Se mostrará piedad al malvado, y no aprenderá justicia; en tierra de rectitud hará iniquidad, y no mirará a la majestad de Jehová.
26:11 Jehová, tu mano está alzada, pero ellos no ven; verán al fin, y se avergonzarán los que envidian a tu pueblo; y a tus enemigos fuego los consumirá.Hebreos 10. 27
26:12 Jehová, tú nos darás paz, porque también hiciste en nosotros todas nuestras obras.
26:13 Jehová Dios nuestro, otros señores fuera de ti se han enseñoreado de nosotros; pero en ti solamente nos acordaremos de tu nombre.
26:14 Muertos son, no vivirán; han fallecido, no resucitarán; porque los castigaste, y destruiste y deshiciste todo su recuerdo.
26:15 Aumentaste el pueblo, oh Jehová, aumentaste el pueblo; te hiciste glorioso; ensanchaste todos los confines de la tierra.
26:16 Jehová, en la tribulación te buscaron; derramaron oración cuando los castigaste.
26:17 Como la mujer encinta cuando se acerca el alumbramiento gime y da gritos en sus dolores, así hemos sido delante de ti, oh Jehová.
26:18 Concebimos, tuvimos dolores de parto, dimos a luz viento; ninguna liberación hicimos en la tierra, ni cayeron los moradores del mundo.
26:19 Tus muertos vivirán; sus cadáveres resucitarán. ¡Despertad y cantad, moradores del polvo! porque tu rocío es cual rocío de hortalizas, y la tierra dará sus muertos.
26:20 Anda, pueblo mío, entra en tus aposentos, cierra tras ti tus puertas; escóndete un poquito, por un momento, en tanto que pasa la indignación.
26:21 Porque he aquí que Jehová sale de su lugar para castigar al morador de la tierra por su maldad contra él; y la tierra descubrirá la sangre derramada sobre ella, y no encubrirá ya más a sus muertos.

El amor desea ver a Dios
San Pedro Crisólogo

Pedro, llamado Crisólogo (que significa 'palabra de oro'), (380 o 406-450) sacerdote italiano, arzobispo de Rávena (433-450), santo, Padre de la Iglesia y proclamado Doctor de la Iglesia por el papa Benedicto XIII en 1729. Nació en la ciudad de Imola, en la Emilia, en una fecha indeterminada, entre 380 y 406. Su padre había sido obispo de su ciudad y, tras su muerte, fue bautizado y educado por el nuevo obispo, Cornelio de Imola. Su educación concluye con su ordenación como diácono hacia el 430.
Se le atribuyen 725 sermones, algunos de ellos de autenticidad discutible, aunque en los dos últimos siglos se han descubierto otros inéditos o perdidos. La mayor parte tienen contenido apologético y moral; esta cuestión es curiosa, ya que el santo vivió inmerso en las querellas cristológicas, y sólo algunos de sus textos tratan el tema de la Encarnación del Verbo, en los que presenta la postura ortodoxa y refuta las diversas herejías de la época: el arrianismo, el nestorianismo y el monofisismo. Se sabe que Eutiques, en sus primeros enfrentamientos con el Patriarcado de Constantinopla (499), consultó a Pedro Crisólogo, y su respuesta ortodoxa se encuentra en el epistolario de León I Magno. El grupo más importante de sermones está orientado a la formación de los catecúmenos, antes de recibir el Bautismo: así, siete de ellos son explicaciones del Símbolo (Sermones 56-62) y otros tantos son comentarios de la oración dominical (Sermones 77-82). El resto son homilías breves para el comentario de la Sagradas Escrituras leídas durante los oficios litúrgicos, con contenido fundamentalmente moral.
Murió en su ciudad natal, en Imola, cercana a Rávena, en 450, y su fama de santidad se fijó al poco tiempo, siendo reconocidas sus virtudes por el propio papa León I.


Sermón 147

Al ver Dios que el temor arruinaba el mundo, trató inmediatamente
de volverlo a llamar con amor, de invitarlo con su gracia, de sostenerlo
con su caridad, de vinculárselo con su afecto.
Por eso purificó la tierra, afincada en el mal, con un diluvio vengador,
y llamó a Noé padre de la nueva generación, persuadiéndolo con suaves
palabras, ofreciéndole una confianza familiar, al mismo tiempo que lo
instruía piadosamente sobre el presente y lo consolaba con su gracia,
respecto al futuro. Y no le dio ya órdenes, sino que con el esfuerzo de
su colaboración encerró en el arca las criaturas de todo el mundo, demanera que el amor que surgía de esta colaboración acabase con el temor
de la servidumbre, y se conservara con el amor común lo que se había
salvado con el común esfuerzo.
Por eso también llamó a Abrahán de entre los gentiles, engrandeció
su nombre, lo hizo padre de la fe, lo acompañó en el camina, lo protegió
entre los extraños, le otorgó riquezas, lo honró con triunfos, se le obligó
con promesas, lo libró de injurias, se hizo su huésped bondadoso, lo
glorificó con una descendencia de la que ya desesperaba; todo ello para
que, rebosante de tantos bienes, seducido por tamaña dulzura de la
caridad divina, aprendiera a amar a Dios y no a temerlo, a venerarlo con
amor y no con temor.
Por eso también consoló en sueños a Jacob en su huida, y a su regreso
lo incitó a combatir y lo retuvo con el abrazo del luchador; para que
amase al padre de aquel combate, y no lo temiese.
Y así mismo interpeló a Moisés en su lengua vernácula, le habló con
paterna caridad y le invitó a ser el liberador de su pueblo.
Pero así que la llama del amor divino prendió en los corazones
humanos y toda la ebriedad del amor de Dios se derramó sobre los
humanos sentidos, satisfecho el espíritu por todo lo que hemos recordado,
los hombres comenzaron a querer contemplar a Dios con sus ojos
carnales
Pero la angosta mirada humana ¿cómo iba a poder abarcar a Dios,
al que no abarca todo el mundo crea do? La exigencia del amor no atiende
a lo que va a ser o a lo que debe o puede ser. El amor ignora el juicio carece
de razón, no conoce la medida. El amor no se aquieta ante lo imposible,
no se remedia con la dificultad.
El amor es capaz de matar al amante si no puede alcanzar lo deseado;
va a donde se siente arrastrado, no a donde debe ir.
El amor engendra el deseo, se crece con el ardor y, por el ardor, tiende
a lo inalcanzable. ¿Y qué más?
El amor no puede quedarse sin ver lo que ama: por eso los santos
tuvieron en poco todos sus merecimientos, si no iban a poder ver a Dios.
Moisés se atreve por ello a decir: Si he obtenido tu favor, enséñame
tu gloria.
Y otro dice también: Déjame ver tu figura. Incluso lo mismos gentiles
modelaron sus ídolos para poder contemplar con sus propios ojos lo
que veneraban en medio de sus errores.

martes, 11 de diciembre de 2012

SOBRE LA ESPERANZA (T.MERTON)

No somos perfectamente libres, sino hasta que vivimos en esperanza pura: porque cuando nuestra esperanza es pura, ya no confía exclusivamente en medios humanos y visibles, ni descansa en ningún fin visible. El que espera en Dios, confía en que Dios, a quien nunca ve, lo conduzca a la posesión de cosas inimaginables.

Cuando no deseamos las cosas de este mundo por ellas mismas, nos hacemos capa
ces de verlas tales como son. Vemos al mismo tiempo su bondad y su fin, y podemos apreciarlas como nunca las habíamos apreciado. Al libramos de ellas, comienzan a agradamos. Al dejar de confiar en ellas solas, pueden servimos. Puesto que no dependemos ni del placer ni de la ayuda que obtenemos de las cosas, éstas nos brindan placer y ayuda, ordenados por Dios. Pues Jesús dijo: "Buscad primero el Reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas (es decir, todo lo que necesitáis para vuestra vida terrena) se os darán por añadidura" (Mateo 6.33)".
 
 
"La esperanza es proporcional al desprendimiento. Ella lleva nuestra alma al estado del más perfecto desprendimiento. Al hacerla así, restaura todos los valores, colocándolos en su orden adecuado. La esperanza vacía nuestras manos para que

podamos trabajar con ellas; nos muestra que tenemos algo por qué trabajar; y nos enseña cómo trabajar por ese algo.
Sin esperanza, la fe sólo nos da conocimiento de Dios. Sin amor y sin esperanza, la fe sólo lo conoce como extraño. Porque la esperanza nos arroja en los brazos de Su misericordia y de Su providencia. Mas, si esperamos en Él, no sólo llegamos a saber que es misericordioso, sino también experimentamos Su misericordia en nuestra vida".
"Los hombres no son islas".
 
Thomas Merton

 
 

sábado, 8 de diciembre de 2012

SERMONES DE SAN BERNARDO, EN LA FESTIVIDAD DE LA INMACULADA CONCEPCION-

Sermon de San bernardo en la Festividad de la Inmaculada Concepcion



DE LA BIENAVENTURADA VIRGEN MARÍA


SERMÓN DEL ACUEDUCTO
" Cuando el cielo goza ya de la presencia de la Virgen fecunda, la tierra venera su memoria. Allí se halla la posesión de todo bien, aquí el recuerdo; allí la saciedad, aquí una tenue prueba de las primicias; allí la realidad, aquí el nombre."


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