sábado, 10 de noviembre de 2012
LA CRUZ DE SAN BENITO
La medalla-cruz de San Benito es una de las más apreciadas por los
cristianos. A ella se le atribuyen poder y remedio, ya sea contra
ciertas enfermedades de hombre y animales, ya contra los males que
pueden afectar al espíritu, como las tentaciones del poder del Mal. Es
frecuente también colocarla en los cimientos de nuevos edificios como
garantía de seguridad y bienestar de sus habitantes.
El origen de esta medalla se fundamenta en una verdad y experiencia del todo espiritual que aparece en la vida de san Benito, tal como nos la describe el papa san Gregorio en el Libro II de los Diálogos. El Padre de los monjes usó con frecuencia del signo de la cruz como signo de salvación, de verdad, y purificación de los sentidos. San Benito quebró el vaso que contenía veneno con la sola señal de la cruz hecha sobre él. Cuando los monjes fueron perturbados por el maligno, el santo manda que hagan la señal de la cruz sobre sus corazones. Una cruz era la firma de los monjes en la carta de su profesión cuando no sabían escribir. Todo ello no hace más que invitar a sus discípulos a considerar la santa cruz como señal bienhechora que simboliza la pasión salvadora del Señor, por la que se venció el poder del mal y de la muerte.
La medalla tal como hoy la conocemos, se puede remontar al siglo XII o XIV o quizá a época anterior y tiene su historia. En el siglo XVII, en Nattenberg de Baviera, en un proceso contra unas mujeres acusadas de brujería, ellas reconocieron que nunca habían podido influir malignamente contra el monasterio benedictino de Metten porque estaba protegido por una cruz. Hechas, con curiosidad, investigaciones sobre esa cruz, se encontró que en las tapias del monasterio se hallaban pintadas varias cruces con unas siglas misteriores que no supieron descifrar. Continuando la investigación entre los códices de la antigua biblioteca del monasterio, se encontró la clave de las misteriosas siglas en un libro miniado del siglo XIV. En efecto, entre las figuras aparece una de san Benito alzando en su mano derecha una cruz que contenía parte del texto que se encontraba sólo en sus letras iniciales en las astras cruzadas de las cruces pintadas en las tapias del monasterio de Metten, y en la izquierda portaba una banderola con la continuación del texto que completaba todas las siglas hasta aquel momento misteriosas.
Mucho más tarde, ya en el siglo XX, se encontró otro dibujo en un manuscrito del monasterio de Wolfenbüttel representando a un monje que se defiende del mal, simbolizado en una mujer con una copa llena de todas las seducciones del mundo. El monje levanta contra ella una cruz que contiene la parte final del texto consabido. Es posible que la existencia de tal creencia religiosa no sea fruto del siglo XIV sino muy anterior.
Benedicto XIV, en marzo de 1742, aprobó el uso de la medalla que había sido tachada anteriormente, por algunos, de superstición, y mandó que la oración usada para bendecirla se incorporase al Ritual Romano. Dom Gueranger, liturgista y fundador de la Concregación Benedictina de Solesmes, comentó que el hecho de aparecer la figura de san Benito con la santa Cruz, confirma la fuerza que su signo obtuvo en sus manos. La devoción de los fieles y las muchas gracias obtenidas por ella es la mejor muestra de su auténtico valor cristiano.
En la vida de San Benito escrita por San Gregorio Magno, el santo abad muestra una especial devoción hacia la Cruz de Nuestro Señor Jesucristo, signo de nuestra salvación. En uno de los milagros narrados por su biógrafo, un vaso que contenía veneno se quiebra cuando San Benito hace la señal de la cruz sobre él. En otra oportunidad, uno de sus discípulos fue perturbado por el maligno, y el santo le manda hacer la señal de la cruz sobre su corazón para verse librado. En su Regla de los monjes, San Benito indica que cuando un monje iletrado presenta su carta de profesión monástica ante el altar, debe usar como firma una cruz. Estos y otros indicios invitaban a los discípulos del abad San Benito a considerar la Cruz como una señal bienhechora que simboliza la pasión salvadora de Cristo, por la cual fue vencido el poder del mal y de la muerte.
En el siglo XIX se dió un renovado fervor por la Medalla de San Benito. En los trabajos escritos de Dom Prosper Guéranger, abad de Solesmes, y de Dom Zelli Iacobuzzi, de la Abadía de San Pablo Extramuros (Roma), se estudia detenidamente el origen y la historia de la medalla. Desde este ultimo monasterio, verdadero foco de irradiación benedictina en aquella época, se difundió también la devoción a la Medalla. La representación más popular de la misma es la llamada “medalla del jubileo”, diseñada en la Abadía de Beuron (Alemania), y acuñada especialmente para el Jubileo benedictino del año 1880, conmemoración del XIV centenario del nacimiento de San Benito. Los superiores benedictinos de todo el mundo se reunieron para aquella ocasión en la Abadía de Montecasino, y desde allí la Medalla se diseminó por todo el mundo.
La medalla presenta, por un lado, la imagen del Santo Patriarca, y por el otro, una cruz, y en ella y a su alrededor, las letras iniciales de una oración o exorcismo, que dice así (en latín y en castellano):
Crux Sancti Patris Benedicti
Cruz del Santo Padre Benito
Crux Sacra Sit Mihi Lux
Mi luz sea la cruz santa
Non Draco Sit Mihi Dux
No sea el demonio mi guía
Vade Retro Satana
¡Apártate, Satanás!
Numquam Suade Mibi Vana
No sugieras cosas vanas
Sunt Mala Quae Libas
Pues maldad es lo que brindas
Ipse Venena Bibas
Bebe tú mismo el veneno.
Como se puede apreciar por las iniciales distribuidas en la cruz, a ésta el texto de la plegaria la acompaña siempre, y a la vez es una ayuda para la recitación de la misma. El texto latino se compone -después del título: Crux Sancti Patris Benedicti (C.S.P.B.) – de tres dísticos, que encierran una invocación a la Santa Cruz, con el deseo suplicante de tenerla como guía y apoyo, y la expresión del rechazo a Satanás, a quien se manda que se aparte – con las palabras de Jesús, cuando fue tentado por él (Mt. 4,10) -, manifestando que no va a escuchar sus sugerencias, pues es malo lo que ofrece. Es una auténtica confesión de fe y de; amor a Cristo, y una renuncia al diablo.
Es la Cruz que caracteriza a los miembros y hermanos de nuestro Gran Priorato..
Abrazos Fraternos
El origen de esta medalla se fundamenta en una verdad y experiencia del todo espiritual que aparece en la vida de san Benito, tal como nos la describe el papa san Gregorio en el Libro II de los Diálogos. El Padre de los monjes usó con frecuencia del signo de la cruz como signo de salvación, de verdad, y purificación de los sentidos. San Benito quebró el vaso que contenía veneno con la sola señal de la cruz hecha sobre él. Cuando los monjes fueron perturbados por el maligno, el santo manda que hagan la señal de la cruz sobre sus corazones. Una cruz era la firma de los monjes en la carta de su profesión cuando no sabían escribir. Todo ello no hace más que invitar a sus discípulos a considerar la santa cruz como señal bienhechora que simboliza la pasión salvadora del Señor, por la que se venció el poder del mal y de la muerte.
La medalla tal como hoy la conocemos, se puede remontar al siglo XII o XIV o quizá a época anterior y tiene su historia. En el siglo XVII, en Nattenberg de Baviera, en un proceso contra unas mujeres acusadas de brujería, ellas reconocieron que nunca habían podido influir malignamente contra el monasterio benedictino de Metten porque estaba protegido por una cruz. Hechas, con curiosidad, investigaciones sobre esa cruz, se encontró que en las tapias del monasterio se hallaban pintadas varias cruces con unas siglas misteriores que no supieron descifrar. Continuando la investigación entre los códices de la antigua biblioteca del monasterio, se encontró la clave de las misteriosas siglas en un libro miniado del siglo XIV. En efecto, entre las figuras aparece una de san Benito alzando en su mano derecha una cruz que contenía parte del texto que se encontraba sólo en sus letras iniciales en las astras cruzadas de las cruces pintadas en las tapias del monasterio de Metten, y en la izquierda portaba una banderola con la continuación del texto que completaba todas las siglas hasta aquel momento misteriosas.
Mucho más tarde, ya en el siglo XX, se encontró otro dibujo en un manuscrito del monasterio de Wolfenbüttel representando a un monje que se defiende del mal, simbolizado en una mujer con una copa llena de todas las seducciones del mundo. El monje levanta contra ella una cruz que contiene la parte final del texto consabido. Es posible que la existencia de tal creencia religiosa no sea fruto del siglo XIV sino muy anterior.
Benedicto XIV, en marzo de 1742, aprobó el uso de la medalla que había sido tachada anteriormente, por algunos, de superstición, y mandó que la oración usada para bendecirla se incorporase al Ritual Romano. Dom Gueranger, liturgista y fundador de la Concregación Benedictina de Solesmes, comentó que el hecho de aparecer la figura de san Benito con la santa Cruz, confirma la fuerza que su signo obtuvo en sus manos. La devoción de los fieles y las muchas gracias obtenidas por ella es la mejor muestra de su auténtico valor cristiano.
En la vida de San Benito escrita por San Gregorio Magno, el santo abad muestra una especial devoción hacia la Cruz de Nuestro Señor Jesucristo, signo de nuestra salvación. En uno de los milagros narrados por su biógrafo, un vaso que contenía veneno se quiebra cuando San Benito hace la señal de la cruz sobre él. En otra oportunidad, uno de sus discípulos fue perturbado por el maligno, y el santo le manda hacer la señal de la cruz sobre su corazón para verse librado. En su Regla de los monjes, San Benito indica que cuando un monje iletrado presenta su carta de profesión monástica ante el altar, debe usar como firma una cruz. Estos y otros indicios invitaban a los discípulos del abad San Benito a considerar la Cruz como una señal bienhechora que simboliza la pasión salvadora de Cristo, por la cual fue vencido el poder del mal y de la muerte.
En el siglo XIX se dió un renovado fervor por la Medalla de San Benito. En los trabajos escritos de Dom Prosper Guéranger, abad de Solesmes, y de Dom Zelli Iacobuzzi, de la Abadía de San Pablo Extramuros (Roma), se estudia detenidamente el origen y la historia de la medalla. Desde este ultimo monasterio, verdadero foco de irradiación benedictina en aquella época, se difundió también la devoción a la Medalla. La representación más popular de la misma es la llamada “medalla del jubileo”, diseñada en la Abadía de Beuron (Alemania), y acuñada especialmente para el Jubileo benedictino del año 1880, conmemoración del XIV centenario del nacimiento de San Benito. Los superiores benedictinos de todo el mundo se reunieron para aquella ocasión en la Abadía de Montecasino, y desde allí la Medalla se diseminó por todo el mundo.
La medalla presenta, por un lado, la imagen del Santo Patriarca, y por el otro, una cruz, y en ella y a su alrededor, las letras iniciales de una oración o exorcismo, que dice así (en latín y en castellano):
Crux Sancti Patris Benedicti
Cruz del Santo Padre Benito
Crux Sacra Sit Mihi Lux
Mi luz sea la cruz santa
Non Draco Sit Mihi Dux
No sea el demonio mi guía
Vade Retro Satana
¡Apártate, Satanás!
Numquam Suade Mibi Vana
No sugieras cosas vanas
Sunt Mala Quae Libas
Pues maldad es lo que brindas
Ipse Venena Bibas
Bebe tú mismo el veneno.
Como se puede apreciar por las iniciales distribuidas en la cruz, a ésta el texto de la plegaria la acompaña siempre, y a la vez es una ayuda para la recitación de la misma. El texto latino se compone -después del título: Crux Sancti Patris Benedicti (C.S.P.B.) – de tres dísticos, que encierran una invocación a la Santa Cruz, con el deseo suplicante de tenerla como guía y apoyo, y la expresión del rechazo a Satanás, a quien se manda que se aparte – con las palabras de Jesús, cuando fue tentado por él (Mt. 4,10) -, manifestando que no va a escuchar sus sugerencias, pues es malo lo que ofrece. Es una auténtica confesión de fe y de; amor a Cristo, y una renuncia al diablo.
Es la Cruz que caracteriza a los miembros y hermanos de nuestro Gran Priorato..
Abrazos Fraternos
miércoles, 7 de noviembre de 2012
LA ESPADA DEL ESPIRITU ES LA PALABRA DE DIOS
En este archivo se nos presenta, una interesate meditación: La Espada del Espíritu es la Palabra de Dios, reflexionemos sobre cual es nuestro papel hoy dia. Cual es nuestra actitud, nuestro posición.
Al final del texto, se incluye varios enlaces para conocer, meditar la Palabra de Dios a traves de las Sagradas Escrituras:
La espada del espiritu es la palabra de dios from rezmo
A CONTINUACIÓN,
Propuesta, para cada semana, de poder seguir el Año litúrgico patrístico. Se presenta con una selección de textos que los santos padres de la Iglesia utilizaban para explicar la Palabra de cada día.
A CONTINUACIÓN,
Propuesta, para cada semana, de poder seguir el Año litúrgico patrístico. Se presenta con una selección de textos que los santos padres de la Iglesia utilizaban para explicar la Palabra de cada día.
lunes, 5 de noviembre de 2012
Repite con frecuencia y vive hoy la Palabra:
«Que no busque cada uno sus propios intereses, sino
los de los demás» (Flp 2,4).
Uno de los encuentros más interesantes de la madre Teresa de
Calcuta fue el que mantuvo con el emperador etíope Hailé Selassié
pocos meses antes del golpe de Estado que acabaría por
deponerle. La pequeña hermana estaba avisada de que no debía
hacerse demasiadas ilusiones, dado que ya eran muchas las
organizaciones religiosas y sociales que habían intentado inútilmente
trabajar en Etiopía, y no tardó mucho en comprender que
la decisión correspondía al emperador y sólo a él. La audiencia
estuvo precedida por una conversación con el chambelán de palacio,
que se desarrolló en estos términos: «¿Qué es lo que espera
de nuestro gobierno?» «Nada -respondió la madre Teresa-;
he venido sólo a ofrecer a mis hermanas para que trabajen entre
los pobres y los que sufren.» «¿Qué harán las hermanas?»
«Nos entregaremos con todo lo que somos a servir a los más pobres
entre los pobres.» «¿De qué títulos disponen?» «Intentamos
entregar amor y compasión a aquellos que no son amados ni
deseados.» «Veo que su enfoque es completamente distinto. Usted
predica a la gente, ¿intenta acaso convertirla?» «Nuestros
actos de amor hablan al pobre que sufre del amor que Dios siente
por él».
Cuando, finalmente, la madre Teresa fue conducida a la presencia
del emperador, le esperaba una sorpresa. Selassié pronunció
unas pocas palabras: «He oído hablar de su trabajo. Me
hace muy feliz que esté aquí. Sí, que sus hermanas vengan también
a Etiopía»
Calcuta fue el que mantuvo con el emperador etíope Hailé Selassié
pocos meses antes del golpe de Estado que acabaría por
deponerle. La pequeña hermana estaba avisada de que no debía
hacerse demasiadas ilusiones, dado que ya eran muchas las
organizaciones religiosas y sociales que habían intentado inútilmente
trabajar en Etiopía, y no tardó mucho en comprender que
la decisión correspondía al emperador y sólo a él. La audiencia
estuvo precedida por una conversación con el chambelán de palacio,
que se desarrolló en estos términos: «¿Qué es lo que espera
de nuestro gobierno?» «Nada -respondió la madre Teresa-;
he venido sólo a ofrecer a mis hermanas para que trabajen entre
los pobres y los que sufren.» «¿Qué harán las hermanas?»
«Nos entregaremos con todo lo que somos a servir a los más pobres
entre los pobres.» «¿De qué títulos disponen?» «Intentamos
entregar amor y compasión a aquellos que no son amados ni
deseados.» «Veo que su enfoque es completamente distinto. Usted
predica a la gente, ¿intenta acaso convertirla?» «Nuestros
actos de amor hablan al pobre que sufre del amor que Dios siente
por él».
Cuando, finalmente, la madre Teresa fue conducida a la presencia
del emperador, le esperaba una sorpresa. Selassié pronunció
unas pocas palabras: «He oído hablar de su trabajo. Me
hace muy feliz que esté aquí. Sí, que sus hermanas vengan también
a Etiopía»
LA PALABRA DE DIOS
¿QUÉ NOS DICE LA PALABRA DE DIOS HOY LUNES, EN BOCA DE LOS SANTOS PADRES DE LA IGLESIA?
–Filipenses 2,1-4: Manteneos unánimes, con un mismo pensar y un mismo
sentir. Esto es lo que quería el Apóstol. Es una invitación a vivir en
el amor fraterno, en unidad y en humildad. Cristo nos ha dado ejemplo en
su encarnación, en su vida entera, en su pasión y muerte, en la cruz.
Comenta San Agustín:
«Pensad en la unidad, hermanos míos, y ved que
si os agrada la multitud es por la unidad que existe en ella...
Engrandeced al Señor conmigo y ensalcemos su nombre todos juntos. Una
sola cosa es necesaria: aquella unidad celeste, la unidad por la que el
Padre, el Hijo y el Espíritu Santo son una sola cosa. Ved cómo se nos
recomienda la unidad... Las tres Personas no son tres dioses, ni tres
omnipotentes,
sino un solo Dios
omnipotente. La misma Trinidad es un solo Dios, porque “una sola cosa es
necesaria”. Y la consecución de esta única cosa nos lleva el tener los
muchos “un solo corazón”» (Sermón 103,4).
–Con el Salmo 130
proclamamos: «Señor, mi corazón no es ambicioso, ni mis ojos altaneros,
no pretendo grandezas que superan mi corazón. Yo acallo y modero mis
deseos, como un niño en brazos de su madre. Espere Israel en el Señor
ahora y por siempre».
–Lucas 14,12-14: No hagamos el bien buscando
sobre todo el agradecimiento. Obremos por amor, generosamente, buscando
el bien de nuestros hermanos. Comenta San Agustín:
El Señor «te
mostró con quién tienes que ser generoso..., con los necesitados, que no
tienen nada que devolverte. ¿Pierdes con eso acaso? Se te recompensará
cuando se recompense a los justos... Cuando Él nos lo devuelva, ¿quién
nos lo quitará?... Cuando aún éramos pecadores, nos donó la muerte de
Cristo; ahora que vivimos justamente, ¿nos va a decepcionar? Pero Cristo
no murió por los justos, sino por los impíos. Si a los malvados les dio
la muerte de su Hijo, ¿qué reservará para los justos?... El mismo Hijo,
pero en cuanto Dios, como objeto de gozo, no en cuanto hombre, sometido
a la muerte. Ved a lo que nos llama Dios. Mas de la misma manera que te
fijas en el destino, dígnate mirar también el camino, dígnate mirar
también el cómo» (Sermón 339,6).
–Con el Salmo 130 proclamamos: «Señor, mi corazón no es ambicioso, ni mis ojos altaneros, no pretendo grandezas que superan mi corazón. Yo acallo y modero mis deseos, como un niño en brazos de su madre. Espere Israel en el Señor ahora y por siempre».
–Lucas 14,12-14: No hagamos el bien buscando sobre todo el agradecimiento. Obremos por amor, generosamente, buscando el bien de nuestros hermanos. Comenta San Agustín:
El Señor «te mostró con quién tienes que ser generoso..., con los necesitados, que no tienen nada que devolverte. ¿Pierdes con eso acaso? Se te recompensará cuando se recompense a los justos... Cuando Él nos lo devuelva, ¿quién nos lo quitará?... Cuando aún éramos pecadores, nos donó la muerte de Cristo; ahora que vivimos justamente, ¿nos va a decepcionar? Pero Cristo no murió por los justos, sino por los impíos. Si a los malvados les dio la muerte de su Hijo, ¿qué reservará para los justos?... El mismo Hijo, pero en cuanto Dios, como objeto de gozo, no en cuanto hombre, sometido a la muerte. Ved a lo que nos llama Dios. Mas de la misma manera que te fijas en el destino, dígnate mirar también el camino, dígnate mirar también el cómo» (Sermón 339,6).
sábado, 3 de noviembre de 2012
SEGUIR LA PALABRA ES SEGUIR AL SEÑOR
Señor
Jesús, tú nos repites aquí y ahora la Palabra llena de esperanza que
nos conduce hacia el camino de la felicidad. Haz que lo emprendamos con
la alegría humilde y consciente de quien se sabe amado y quiere amarte
con todas sus fuerzas, a ti «el más bello entre los hijos del hombre»,
nuestra Bienaventuranza suprema.
Seguirte a lo largo del camino
que nos indicaste en el monte refuerza en nosotros cada día el impulso,
a fin de que tú crezcas en nuestro corazón hasta hacernos pura y amable
transparencia de tu presencia en medio de los hermanos. Que no nos
espanten las persecuciones y las incomprensiones, puesto que creemos que
precisamente en el momento de la prueba experimentaremos tu amor, que
nos asegura el pleno y total consuelo en la tierra de los humildes por
los siglos sin fin. Amén.
viernes, 2 de noviembre de 2012
MEDITACION PARA EL FIN DE SEMANA
Para este fin de semana que se prevé casero os propongo unos puntos de meditación:
............................
La esposa del Verbo Encarnado, es decir, la Iglesia, enseñada por el
Espíritu Santo, se esfuerza en acercarse, de día en día, a la más
profunda inteligencia de las Sagradas Escrituras, para alimentar sin
desfallecimiento a sus hijos con la divina enseñanzas; por lo cual
fomenta también convenientemente el estudio de los Santos Padres, tanto
del Oriente como del Occidente, y de las Sagradas Liturgias.
.............................. .............
Dispuso Dios en su sabiduría revelarse a Sí mismo y dar a conocer el
misterio de su voluntad, mediante el cual los hombres, por medio de
Cristo, Verbo encarnado, tienen acceso al Padre en el Espíritu Santo y
se hacen consortes de la naturaleza divina. En consecuencia, por esta
revelación, Dios invisible habla a los hombres como amigos, movido por
su gran amor y mora con ellos, para invitarlos a la comunicación consigo
y recibirlos en su compañía. Este plan de la revelación se realiza con
hechos y palabras intrínsecamente conexos entre sí, de forma que las
obras realizadas por Dios en la historia de la salvación manifiestan y
confirman la doctrina y los hechos significados por las palabras, y las
palabras, por su parte, proclaman las obras y esclarecen el misterio
contenido en ellas. Pero la verdad íntima acerca de Dios y acerca de la
salvación humana se nos manifiesta por la revelación en Cristo, que es a
un tiempo mediador y plenitud de toda la revelación.
PROPUESTA PARA EL FIN DE SEMANA
SOMOS OYENTES DE LA PALABRA
• Dios ha hablado al hombre:
“La Palabra de Dios es soberana para mí. No es algo que yo pueda decirme o que otros me puedan decir. La palabra
de Dios es inconfundible con cualquier palabra humana. Ella me llega
desde el ABSOLUTO y me alcanza en el corazón mismo de mi existencia. Me
afecta como ninguna palabra humana puede afectarme. Es la palabra del
Creador a la criatura. Por eso hay que escucharla.
Por pura gracia, yo un ser insignificante, he sido elevado a la
categoría de interlocutor en un diálogo con Dios…No solo debo oír a
Dios, sino también escucharle. No solo me creó con su palabra, sino que
ella me llama a una vida nueva…La palabra es el pan que el hombre come y
le sacia por dentro. Dios es la palabra y el hombre la
escucha”(K.Barth).
• Escucha,Israel (Dt 6,4
-Escucha siempre:”Guarda silencio y escucha, Israel”(Dt 27,9) - Escucha hoy (salmo 95,7)
• Respuesta del hombre “Habla Señor,…” (1Sam 3,1-10) “Dame un corazón que escuche…”(1 Re3,4-14)
• Acogida y guarda de la Palabra Lectio divina
• ESCUCHADLE: Dios ha hablado por su Hijo (Jn 1,1ss.)
• María de Betania ,modelo de escucha (Lc 10,38-42) --La Virgen Maria, modelo de guarda de la palabra(Lc 2,19.51)
• Solo Jesús
Nada le queda a Dios por decirnos, pero a nosotros
nos queda todo por oír. Decia san Bernardo:”Excítese el oído, ejercítese
el oído, el oído reciba la verdad. Que el oído esté despierto, que el
oído esté acostumbrado, que el oído oiga y acoja la verdad”
PARA LA MEDITACION.
1. ….¿Qué significa vivencialmente la Palabra de Dios para ti?
2. ….¿Como la conoces, la amas, la vives?
3.
….En tu horario y quehacer diario ¿Qué lugar ocupa la lectio divina?¿Y
la Palabra que, a lo largo de la jornada, nos ofrece la Iglesia en el
Oficio divino?
4. ….¿Oro con y desde la Palabra de Dios?
..............................
Dispuso Dios en su sabiduría revelarse a Sí mismo y dar a conocer el misterio de su voluntad, mediante el cual los hombres, por medio de Cristo, Verbo encarnado, tienen acceso al Padre en el Espíritu Santo y se hacen consortes de la naturaleza divina. En consecuencia, por esta revelación, Dios invisible habla a los hombres como amigos, movido por su gran amor y mora con ellos, para invitarlos a la comunicación consigo y recibirlos en su compañía. Este plan de la revelación se realiza con hechos y palabras intrínsecamente conexos entre sí, de forma que las obras realizadas por Dios en la historia de la salvación manifiestan y confirman la doctrina y los hechos significados por las palabras, y las palabras, por su parte, proclaman las obras y esclarecen el misterio contenido en ellas. Pero la verdad íntima acerca de Dios y acerca de la salvación humana se nos manifiesta por la revelación en Cristo, que es a un tiempo mediador y plenitud de toda la revelación.
SOMOS OYENTES DE LA PALABRA
• Dios ha hablado al hombre:
“La Palabra de Dios es soberana para mí. No es algo que yo pueda decirme o que otros me puedan decir. La palabra de Dios es inconfundible con cualquier palabra humana. Ella me llega desde el ABSOLUTO y me alcanza en el corazón mismo de mi existencia. Me afecta como ninguna palabra humana puede afectarme. Es la palabra del Creador a la criatura. Por eso hay que escucharla.
Por pura gracia, yo un ser insignificante, he sido elevado a la categoría de interlocutor en un diálogo con Dios…No solo debo oír a Dios, sino también escucharle. No solo me creó con su palabra, sino que ella me llama a una vida nueva…La palabra es el pan que el hombre come y le sacia por dentro. Dios es la palabra y el hombre la escucha”(K.Barth).
• Escucha,Israel (Dt 6,4
-Escucha siempre:”Guarda silencio y escucha, Israel”(Dt 27,9) - Escucha hoy (salmo 95,7)
• Respuesta del hombre “Habla Señor,…” (1Sam 3,1-10) “Dame un corazón que escuche…”(1 Re3,4-14)
• Acogida y guarda de la Palabra Lectio divina
• ESCUCHADLE: Dios ha hablado por su Hijo (Jn 1,1ss.)
• María de Betania ,modelo de escucha (Lc 10,38-42) --La Virgen Maria, modelo de guarda de la palabra(Lc 2,19.51)
• Solo Jesús
Nada le queda a Dios por decirnos, pero a nosotros nos queda todo por oír. Decia san Bernardo:”Excítese el oído, ejercítese el oído, el oído reciba la verdad. Que el oído esté despierto, que el oído esté acostumbrado, que el oído oiga y acoja la verdad”
PARA LA MEDITACION.
1. ….¿Qué significa vivencialmente la Palabra de Dios para ti?
2. ….¿Como la conoces, la amas, la vives?
3. ….En tu horario y quehacer diario ¿Qué lugar ocupa la lectio divina?¿Y la Palabra que, a lo largo de la jornada, nos ofrece la Iglesia en el Oficio divino?
4. ….¿Oro con y desde la Palabra de Dios?
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